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Capítulo 3: Generando ideas, gracias al Design Thinking

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Seguro que tienes un montón de ideas.

Lo normal es que se nos ocurran un montón de ellas en nuestro día a día, ya sea algo que crees que se puede hacer mejor en tu trabajo, una oportunidad que hayas descubierto mientras jugabas al pádel o mientras estabas en la ducha.

Sin embargo, tengo que decirte una verdad que me ha costado aceptar:

Las ideas no valen nada.

Estoy seguro de que has conocido en tu vida gente que tiene ideas revolucionarias en su cabeza, que se recelan de contártelas y que incluso llegan a pedirte que firmes un NDA (Acuerdo de confidencialidad) para hacerlo.

Sin embargo, la realidad nos demuestra que las cosas que se quedan en el mundo de las ideas (¡Ay que Platónico ha quedado esto!) no valen nada.

Lo importante es la ejecución.

Dos personas con exactamente la misma idea, pueden acabar construyendo negocios completamente distintos.

Partiendo del mismo concepto, las decisiones que tomas en el día a día pueden hacer que uno tenga éxito y otro sea un completo fracaso.

Probablemente hayas escuchado que antes de Whatsapp había decenas de herramientas que hacían exactamente lo mismo, pero no triunfaron.

Solemos escuchar las historias de éxito, pero no llegan a nosotros las historias de tantas otras que fracasaron antes, por muy buenas que sean las ideas sobre el papel.

Cómo generar ideas aunque no te consideres una persona creativa

En este camino me he encontrado muchas veces con personas que sienten que no son capaces de tener ideas, que para eso hay que ser personas con unas condiciones determinadas.

Déjame decirte que no, que cualquier persona puede ser creativa y por ende, cualquier persona puede tener buenas ideas.

Sin embargo, ponerse delante de una hoja en blanco a pensar ideas es una receta segura para la frustración y abandonar el proyecto antes de empezarlo.

Es aquí donde entra la metodología del Design Thinking, que nos va a ayudar a que tengamos una metodología sencilla para marcar el rumbo de los primeros pasos que demos para conseguir generar nuestro primer €.

No vas a encontrarte teoría ni explicaciones en detalle, porque para ello ya hay cientos de cursos y recursos que te pueden ayudar (y que te dejaré vinculados por si quieres profundizar), pero te resumiré las partes más importantes:

Piensa como un diseñador

Esta metodología se populariza con el estudio de IDEO, que se dedicaban a crear productos tan icónicos como han sido el Ratón del Apple II.

Y de su metodología y forma de trabajar ha surgido el Design Thinking, que literalmente se puede traducir como “Piensa como un diseñador”.

Por si el mundo del diseño te queda lejos, déjame decirte que es una disciplina que se centra en resolver problemas, de una manera que pueda ser ciertamente repetible mediante un proceso, una serie de etapas y fases que atraviesas para encontrar soluciones ante un problema, que puede ser realmente complejo o muy sencillo.

Como te decía no es sentarte delante del ordenador o el folio en blanco y esperar a que surjan ideas, si no que un buen diseñador tendrá siempre un proceso que seguir que le ayude a navegar esta incertidumbre.

Por ejemplo, este es el que seguimos en Mendesaltaren:

Como ves, es algo complejo, con varias fases, desde la preparación a la entrega de resultados tangibles. Una especie de mapa que te guía para poder afrontar cualquier tipo de problema, desde una web para vender gafas a una app de salud mental.

El proceso del Design Thinking

El Design Thinking se suele representar como 5 etapas, que tienes que atravesar y que te explicaré brevemente:

  • Empatiza: Entiende muy bien el problema que estás intentando resolver y ponte en la piel de los usuarios para poder comprenderlos.

  • Define: Una vez has entendido el problema, llega el momento de definir cuál es el problema que quieres resolver dentro de toda la gama de problemas posibles que has encontrado.

  • Idea: El proceso de generar ideas, sin importar lo locas que parezcan, para luego decantarnos por aquella que más sentido tenga para continuar a la siguiente fase.

  • Prototipado: Intentaremos crear una versión de nuestra solución invirtiendo el menor tiempo posible para poder evaluar con los usuarios con los que hemos empatizado si resuelve su problema. De cómo hacer un prototipo bien hablaremos largo y tendido (aquí es donde entra el No-code), pero puede ser desde una web, a un dibujo pasando por cosas impresas en 3D.

  • Test: Sacaremos al mundo real y hablaremos con nuestros usuarios para entender si nuestro prototipo soluciona su problema.

¿Sencillo verdad?

El truco está en que esto no es un camino lineal.

Lo normal es que no acertemos a la primera y que tengamos que volver atrás a alguna de las fases, ya sea porque nuestra idea no se puede hacer, porque la probamos y no tiene sentido o porque nos damos cuenta que estamos resolviendo el problema equivocado.

Esto es lo que se llama iterar.

Y más te vale acostumbrarte a esta palabra, porque vas a tener que hacerlo mucho si quieres construir un proyecto que funcione.

Así que antes de empezar a generar tu idea, vamos a centrarnos en algo realmente importante, y que deberás grabarte en tu cabeza.

Encuentra problemas, no soluciones.

Capítulo 4

Encuentra problemas, no soluciones

Te contaré cómo puedes encontrar problemas que merezca la pena resolver.

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